28 febrero 2013


DEL FRENESI ARGENTINO A LA CALMA INDIA
PRIMER MES EN CHENNAI

Parece ayer que me tomé aquel vuelo de Fly Emirates.
¿Alguien me explica que pasa con el tiempo?
El tiempo vuela. Sencillamente vuela.

La llegada a India, el período de adaptación, y estas 4 semanas alcanzaron para:

  • registrarme y obtener mi permiso de trabajo
  • completar miles de papeles, más de los que pensaba…
  • sacar fotocopias por millones para entregar en diferentes organismos
  • abrir una cuenta en el banco, gratis y solo con decir que voy a trabajar en TCS, tardé 10 minutos. Ideal.
  • obtener un chip para mi celular (y tenerlo en una semana puedo jurar que en India es un milagro, no se aún como tuve tanta suerte. Por lo general demora casi un mes hasta que te lo activan. Yo no podía entender como esto era posible y acto seguido pregunté. Me respondieron con dos palabras: “Terrorism, madamme”. OK chicos, me quedó claro, nos vemos, un beso!
  • completar formularios para mi ingreso en TCS
  • asistir durante una semana entera a inducciones que implicaron visitas por los ocho centros de servicios que TCS tiene en esta ciudad
  • conocer a mis futuros colegas, compañeros y directores
  • hacer amigos, increíbles amigos
  • recorrer dos ciudades
  • mudarme con quienes serán mi familia durante el próximo año
  • comer comida muy picante y tratar de acostumbrarme a las especies cuando en Argentina tan solo le agrego un poco de sal!
  • probar los mejores jugos naturales de mi vida y encontrar la felicidad mayor al saber que tienen “uva chinche” como tengo en la parra de mi casa de Uruguay. Cada vez que lo tomo me acuerdo del dulce de uva casero que hace mamá.
  • sonreír por muchas horas seguidas a todos los que se te cruzan por la calle. Acá todo se trata de sonreír, hasta que te duela la cara!
  • tomar varios colectivos y trenes para llegar a los lugares donde debía ir, sin mapas.
  • hacer muchas preguntas para poder llegar, porque preguntando se llega (ese es mi lema de viajera)
  • ver muchas vacas por la calle, muchas.
  • Saludar a todos los chicos cuando salen del colegio, que te miran y se ríen nerviosamente, mientras cuchichean en Tamil y vos no entendes nada, pero igual saludas y sonreís.
  • desarrollar habilidades especiales para no ser atropellada por la infinidad de bicis, motos, autos, rickshaws, shared-autos, colectivos, camiones y carros que circulan a toda hora y a velocidades inimaginables.
                                             

Pero más allá de estas “grandes pequeñeces” cotidianas, durante este mes, India me dio un fuerte empujón al espíritu y me dio la mano a un gran aprendizaje: aceptar que los tiempos acá no son los de Buenos Aires, o al menos, a los que yo estaba acostumbrada a manejar. Ejemplifico: que una reunión pactada para las 10 am comience a las 11,15 am, es normal; y nadie se sorprende por ello ni se disculpan al llegar con semejante demora. Un simple “Good morning guys, what´s up?” Y que te garúe finito. Acto seguido, sonrisa. (Aunque hayas llegado como una goma nerd a las 9.30 am, “just in case”)

Aprendí que gente que ni te imaginas te puede ayudar de una manera más inimaginable aún. Que la generosidad no va de la mano del tiempo que hace que conoces a esa persona. Acá te ayudan 100% aunque te hayan visto por primera vez hace cinco minutos.



Aprendí que un fin de semana con el equipo de RRHH en una jornada de team building, puede resumirse tranquilamente en juegos, bailes, comidas y más juegos, bailes y comidas. Ah! OK, me olvide de agregar, un trekking hasta una cascada.
Disculpen chicos, y el momento aburrido del power point con la teoría no estaba en la agenda? NO.

Al estilo Indio y según palabras de uno de los Directores Globales de RRHH (o sea, del mundo entero) durante aquel fin de semana: “You know Julia, when we work, we do it hard, but when we have fun, we do really have fun. (“Sabes Julia, cuando trabajamos, trabajamos duro, pero cuando nos divertimos, realmente nos divertimos!”)
Noooo!!! Si me quedo clarísimo flaco!!!!!!



Además, todo lo que vivo día a día lo comparto en casa con cinco inmensas personas, con quienes vivo y a quienes presento a continuación:

Patricio, un argentino con todas las letras que me hace sentir como en casa todos los días. Con el aprendí que mi día puede haber sido duro, cansador, agotador, estresante, pero que si al llegar a casa me dice “tengo pechugas de pollo con arroz, alcanza para los dos”, se termina la historia, sonrío y mi corazón es pura fiesta. (si, solo con un pollo con arroz soy feliz, soy sencilla)



Anna, Ucraniana, y con el acento más fabuloso que escuché en mi vida, me llama por teléfono y me dice “Julita, hola amiga”. Con ella me di cuenta que me divierte mucho levantarme a la mañana y probarme aritos procurando que combinen con la ropa que nos ponemos para la oficina. Cosa de chicas.



Eunice, la muchachita de Kenya. Sus bailes alegran cualquier día gris. Alegría al por mayor. Fue mi salvadora oficial cuando me prestó el primer día un saquito blanco para cubrir mis hombros en la oficina. Aún no se lo devolví. “You can keep it Juli” (“Te lo podes quedar Juli”) Amor total.



Frank, también de Kenya. El que paga las cuentas y entiende de todo. Quiere montar su propio emprendimiento de IT y que yo le organice el negocio desde Latinoamérica (¿visión del futuro a los 27 años?). Es colgado y deja la ropa adentro del lavarropas, entonces cuando queres ir a meter la tuya te encontras con el bodoque de camisas, pantalones, medias y calzones…
El otro día ante un arrebato de bondad, le colgué todo en el tender.
Cuando llegó a casa y se anotició del asunto, en agradecimiento, me regalo un cuaderno envuelto en un estuche con cierre, divino. ¿Cómo no voy a adorar a mis flatmates?



Anna, Polaca. Mi compañera de cuarto. Festejaremos juntas nuestros 30 años en India en pocos meses. Con esta Ariana ya estamos planeando la fiesta. Compartimos no solo la despedida de nuestros “veintis” sino, muchas maneras de ver las cosas, de encarar la vida, y además somos las dos medio fanas de la limpieza, asi que para mi, la compa ideal.



En India todo es cuestión de actitud.
Todo puede costar mucho, pero la clave es relajarse, disfrutar la vida que es simplemente lo mejor que te puede pasar, aprender a aceptar y amar lo que te pasa cada día, alegrarte cuando las cosas te salen bien, y cuando se te pone cuesta arriba… la única solución es agradecer que estás acá y que estas aprendiendo a vivir de una manera distinta, con todo lo que ello implique.



El resto, es simplemente increíble, como India.

Incredible India (India increíble)



11 febrero 2013

HYDERABAD

El fin de semana de la diversidad cultural




Me pregunté varias veces como haría para explicar lo que viví los últimos 3 días.
Me decidí por una palabra: DIVERSO.

Busqué el significado de dicha palabra combinada con cultura:

Diversidad Cultural: “Se define como la multiplicidad e interacción de las culturas que coexisten en el mundo y que, por ende, forman parte del patrimonio común de la humanidad. La diversidad cultural se manifiesta por la diversidad del lenguaje, de las creencias religiosas, de las prácticas del manejo de la tierra, en el arte, en la música, en la estructura social, en la selección de los cultivos, en la dieta y en todo número concebible de otros atributos de la sociedad humana.”




OK. Todo eso fue lo que vivimos durante este último fin de semana 70 personas que trabajamos para TCS en distintos estados de India (Chennai, Calcuta, Bombay, Hyderabad, Delhi, etc.), y que provenimos de 30 países distintos del mundo.

Volamos a la ciudad de Hyderabad, que queda a una hora al norte de Chennai, donde nos estaban esperando para participar del Global Village 2013 en las oficinas de TCS de dicha ciudad con el objeto de compartir nuestras culturas, tradiciones, comidas, religiones y costumbres.

Cada país cocinó sus platos típicos y durante toda la tarde del viernes, ofrecimos nuestras especialidades a los miles y miles de empleados de TCS Hyderabad que con mucha alegría e intriga se acercaban al stand de cada país para probar de todo!

Nosotros cocinamos cordero patagónico con verduras, ya que conseguir asado de tira se nos iba a complicar en India. Debo decir, y nos es por nada, que nos salió increíble y nuestro stand no tuvo respiro, la mega olla que habíamos preparado se nos acabó a la media hora y filas y filas de Indios reclamaban más “Patagonic Lamb”

Aproveché para contarles a todos los que pasaban un poco acerca de nuestra Patagonia, del Norte Argentino, de las Cataratas maravillosas, quienes son los gauchos, la Pampa , Maradona, Messi y nuestro amado Tango. Fascinados todos. Sonrientes, felices de saber más. Y nosotros, inflamados de felicidad y orgullo de ser ARGENTINOS, y de poder dar a conocer a todo el resto del mundo quienes somos, que hacemos, de donde venimos, que comemos, que nos gusta…

Siguieron presentaciones de los directivos de TCS, bailes típicos de cada región, comida de cierre, hasta con regalos incluidos para todos nosotros. Único.
Fiesta al finalizar la jornada y muchos amigos nuevos.



El sábado lo tuvimos libre y nos fuimos todos a conocer la Fortaleza Musulmana de Golconda, a 11 Km de la ciudad. Golconda está construida sobre una colina de Granito de 120 metros de altura. Los orígenes del fuerte datan del año 1143cuando la dinastía Hindú de los Kakatiya gobernaba el área. El nombre deriva del término telugú Golla Konda que significa «colina del pastor».




Es impresionante llegar y escuchar por parlantes los rezos de los Musulmanes. Ellos rezan 5 veces por día. Son cinco oraciones en las cuales el musulmán deja claramente unos instantes sus obligaciones cotidianas para invocar a su Creador y los movimientos no son más que la adoración y sumisión ante Él. La oración bien llevada ayuda al musulmán a apartarse del mal y le encamina a hacer el bien. Dice Dios en el Sagrado Corán “Cumplid con la oración, porque la oración preserva de la obscenidad y de lo ilícito; y el recuerdo de Dios es mejor que cualquier cosa, porque Dios sabe lo que hacéis”

Sacamos infinidad de fotos que iré compartiendo de a poco.
Acá los "diversos" somos nosotros, así que avanzar en el camino fue difícil, porque cada 10 minutos, un grupo de locales piden sacarse fotos con nosotros, y cada “sesión” demora más de 15 minutos, inigualable. Simplemente fabuloso.



Vuelta a Chennai, vuelta a casa, vuelta a la rutina; que puedo decir es la mejor rutina que tuve en mi vida.

Volvimos con el corazón lleno de alegría y vivencias inolvidables, los ojos inundados de lágrimas por lo vivido y el espíritu desbordado de recuerdos que nunca se van a poder escapar de allí.

Gracias India.

05 febrero 2013

Viviendo en India

Dinamitando esquemas
primer semana #shockcultural


Estar en  la India me significó hasta el momento, un shock emocional, espiritual, cultural tan intenso que difícilmente pueda compararlo con lo que se sentí en cualquier otra parte del mundo en la que estuve anteriormente.
 
Las sensaciones que provocan los fuertes olores, la gente, las vacas sueltas en la calle, los cuervos rondando mi cabeza, el tráfico permanente, los colores brillantes, las calles, las bocinas incansables y permanentes aunque no necesarias en todos los casos, las comidas picantes (muy), los autos, colectivos, trenes, el calor…es indescriptible.
 
Todos mis sentimientos afloran al punto de tener que repetirme cada tanto que "estoy en la India" , para recordarme el lugar que estoy habitando. Es impactante.
 
Dicen que a la India uno viene a “dinamitar sus esquemas”, y pareciera que a mi alrededor hay miles de pequeñas bombas que al explotar de a una a la vez, me hacen crecer y flexibilizar mil y un posturas rígidas adoptadas a lo largo de estos 29 años.
 
Estos primeros días transcurrieron haciendo varios trámites. Desde sacar la cuenta en el banco, generar una especie de clave de identificación laboral, papeles en la oficina de visas, residencia temporaria, etc.
 
También visité la oficina donde trabajaré en Recursos Humanos durante todo este año. Tuve mi
primer inducción y conocí a varios colegas de trabajo con los que compartiré mis días.
 
Tomé diversos medios de transporte para llegar a los diferentes lugares y poder avanzar con los papeles que necesito para poder trabajar aquí. Sin mapa como es mi estilo, llegar a donde sea se convierte en un desafío doble. Desde preguntar cómo llegar, tomar el colectivo correcto, avanzar esquivando muchedumbres…fascinante. Ayer volvía riéndome sola por la calle.
 
Entender el inglés en India, o al menos en el Sur donde estoy yo, es todo un ejercicio. Es súper cerrado y se caracteriza por tener una tonada o canto muy particular que obliga a pedir que te repitan una y otra vez lo que te han dicho.
 
Además aquí en Chennai se habla Tamil, que es el dialecto perteneciente al estado en el que vivo, que se llama Tamil Nadu. Olvidense, imposible, peor que Ruso.
 
Conocí compañeros que trabajarán conmigo durante mi estadía en el continente Asiático, quienes demostraron ser sencillamente personas fantásticas, sensibles, cariñosas y generosas. Sin duda se han convertido en mis ángeles de la guarda. Y gracias a Dios, tener dos Argentinos viviendo conmigo va a hacer la diferencia. Gracias Pato y Ale!
 
Todos los que estamos acá, pertenecemos a diferentes países del mundo  y compartimos la misma situación: todos estamos lejos de nuestras casas, algunos más, otros menos, pero lejos al fin.

Todos hemos dejado nuestra familia, amigos y empleos para venir acá.
Por tanto el vínculo se fortalece al compartir el mismo estado de “foreigner” (extranjero). No obstante se percibe un espíritu tan pero tan colaborativo, que hace que esa sensación se vuelva leve.
 
La gente acá es adorable, todos siempre tienen una sonrisa para regalarte, te ayudan a llegar a donde sea, te indican con paciencia y colaboración permanente.

Y al finalizar de decirte lo que sea, otra vez, sonríen.
 
Son preguntones, quieren saber todo de uno. Me han preguntado por mi familia, cuantos hermanos
tengo, si estoy casada, si tengo novio, que estudié, porqué estoy aquí…y respuesta tras respuesta, se desarrolla una conversación amena y divertida.
 
En India hay que ser muy respetuoso de la cultura y sus tradiciones:
 
No se muestran los hombros ni el escote, por tanto aunque el calor apremie, se debe tener cubierto el frente del cuerpo. No solo para ir a trabajar, donde el dresscode es estricto y te lo indican al llegar, por escrito. También aplica a la calle. 
Los zapatos se sacan al entrar a las casas.
Se come con la mano.
Se saluda con la mano, no se dan besos.
Se agradece con un gesto uniendo las palmas de las manos y bajando la cabeza suavemente al son de un dulce y delicado “nantry” (gracias)
 
En los colectivos hay boletero, uno le indica a donde va y el te vende el boleto. 
No se cómo hace para que no se le pase ninguno. 
Nunca viajé en un lugar tan atestado de almas. 
 
Hay templitos por doquier.
 
Las mujeres casadas llevan un pequeño anillito en uno de sus dedos de los pies...
 
Hombres y mujeres llevan sus frentes maquilladas con colores, símbolo de que rezan a sus dioses, asimismo, un pequeño círculo de color en el seño obliga a desviar la atención a ese punto y así evitar que los demonios miren a los ojos.
 
Es sinceramente fabuloso. Cada cosa tiene un porqué, y de apoco ir aprendiendo cada una de sus costumbres se vuelve apasionante.
 
De a poco iré aprovechando los fines de semana para conocer más ciudades, gente, hábitos y costumbres… y llenar de poco el alma y el corazón de cosas nuevas.
 
Seguiré compartiendo con ustedes todo lo que me vaya pasando…así viajamos juntos.
 
Los extraño a cada uno en particular y los adoro día a día más.
 
Gracias por acompañarme y por los mails que recibo en respuesta, que me alegran mucho!!!!!

NANTRY!!!! (Gracias!!!)