DEL FRENESI ARGENTINO A LA CALMA INDIA
PRIMER MES EN CHENNAI
Parece ayer que me tomé aquel vuelo de Fly Emirates.
¿Alguien me explica que pasa con el tiempo?
El tiempo vuela. Sencillamente vuela.
La llegada a India, el período de adaptación, y
estas 4 semanas alcanzaron para:
- registrarme
y obtener mi permiso de trabajo
- completar
miles de papeles, más de los que pensaba…
- sacar
fotocopias por millones para entregar en diferentes organismos
- abrir
una cuenta en el banco, gratis y solo con decir que voy a trabajar en TCS,
tardé 10 minutos. Ideal.
- obtener
un chip para mi celular (y tenerlo en una semana puedo jurar que en India
es un milagro, no se aún como tuve tanta suerte. Por lo general demora
casi un mes hasta que te lo activan. Yo no podía entender como esto era
posible y acto seguido pregunté. Me respondieron con dos palabras:
“Terrorism, madamme”. OK chicos, me quedó claro, nos vemos, un beso!
- completar
formularios para mi ingreso en TCS
- asistir
durante una semana entera a inducciones que implicaron visitas por los
ocho centros de servicios que TCS tiene en esta ciudad
- conocer
a mis futuros colegas, compañeros y directores
- hacer
amigos, increíbles amigos
- recorrer
dos ciudades
- mudarme
con quienes serán mi familia durante el próximo año
- comer
comida muy picante y tratar de acostumbrarme a las especies cuando en
Argentina tan solo le agrego un poco de sal!
- probar
los mejores jugos naturales de mi vida y encontrar la felicidad mayor al
saber que tienen “uva chinche” como tengo en la parra de mi casa de
Uruguay. Cada vez que lo tomo me acuerdo del dulce de uva casero que hace
mamá.
- sonreír
por muchas horas seguidas a todos los que se te cruzan por la calle. Acá
todo se trata de sonreír, hasta que te duela la cara!
- tomar
varios colectivos y trenes para llegar a los lugares donde debía ir, sin
mapas.
- hacer
muchas preguntas para poder llegar, porque preguntando se llega (ese es mi
lema de viajera)
- ver
muchas vacas por la calle, muchas.
- Saludar
a todos los chicos cuando salen del colegio, que te miran y se ríen
nerviosamente, mientras cuchichean en Tamil y vos no entendes nada, pero
igual saludas y sonreís.
- desarrollar
habilidades especiales para no ser atropellada por la infinidad de bicis,
motos, autos, rickshaws, shared-autos, colectivos, camiones y carros que
circulan a toda hora y a velocidades inimaginables.
Pero más allá de estas “grandes pequeñeces”
cotidianas, durante este mes, India me dio un fuerte empujón al espíritu y me
dio la mano a un gran aprendizaje: aceptar que los tiempos acá no son los de
Buenos Aires, o al menos, a los que yo estaba acostumbrada a manejar. Ejemplifico:
que una reunión pactada para las 10 am comience a las 11,15 am, es normal; y
nadie se sorprende por ello ni se disculpan al llegar con semejante demora. Un
simple “Good morning guys, what´s up?” Y que te garúe finito. Acto seguido,
sonrisa. (Aunque hayas llegado como una goma nerd a las 9.30 am, “just in
case”)
Aprendí que gente que ni te
imaginas te puede ayudar de una manera más inimaginable aún. Que la generosidad
no va de la mano del tiempo que hace que conoces a esa persona. Acá te ayudan
100% aunque te hayan visto por primera vez hace cinco minutos.
Aprendí que un fin de semana con
el equipo de RRHH en una jornada de team building, puede resumirse tranquilamente
en juegos, bailes, comidas y más juegos, bailes y comidas. Ah! OK, me olvide de
agregar, un trekking hasta una cascada.
Disculpen chicos, y el momento
aburrido del power point con la teoría no estaba en la agenda? NO.
Al estilo Indio y según palabras
de uno de los Directores Globales de RRHH (o sea, del mundo entero) durante
aquel fin de semana: “You know Julia, when we work, we do it hard, but when we
have fun, we do really have fun. (“Sabes Julia, cuando trabajamos, trabajamos
duro, pero cuando nos divertimos, realmente nos divertimos!”)
Noooo!!! Si me quedo clarísimo
flaco!!!!!!
Además, todo lo que vivo día a
día lo comparto en casa con cinco inmensas personas, con quienes vivo y a
quienes presento a continuación:
Patricio, un argentino con todas
las letras que me hace sentir como en casa todos los días. Con el aprendí que
mi día puede haber sido duro, cansador, agotador, estresante, pero que si al
llegar a casa me dice “tengo pechugas de pollo con arroz, alcanza para los
dos”, se termina la historia, sonrío y mi corazón es pura fiesta. (si, solo con
un pollo con arroz soy feliz, soy sencilla)
Anna, Ucraniana, y con el acento
más fabuloso que escuché en mi vida, me llama por teléfono y me dice “Julita,
hola amiga”. Con ella me di cuenta que me divierte mucho levantarme a la mañana
y probarme aritos procurando que combinen con la ropa que nos ponemos para la
oficina. Cosa de chicas.
Eunice, la muchachita de Kenya. Sus
bailes alegran cualquier día gris. Alegría al por mayor. Fue mi salvadora oficial
cuando me prestó el primer día un saquito blanco para cubrir mis hombros en la
oficina. Aún no se lo devolví. “You can keep it Juli” (“Te lo podes quedar
Juli”) Amor total.
Frank, también de Kenya. El que
paga las cuentas y entiende de todo. Quiere montar su propio emprendimiento de
IT y que yo le organice el negocio desde Latinoamérica (¿visión del futuro a
los 27 años?). Es colgado y deja la ropa adentro del lavarropas, entonces
cuando queres ir a meter la tuya te encontras con el bodoque de camisas,
pantalones, medias y calzones…
El otro día ante un arrebato de
bondad, le colgué todo en el tender.
Cuando llegó a casa y se anotició
del asunto, en agradecimiento, me regalo un cuaderno envuelto en un estuche con
cierre, divino. ¿Cómo no voy a adorar a mis flatmates?
Anna, Polaca. Mi compañera de
cuarto. Festejaremos juntas nuestros 30 años en India en pocos meses. Con esta
Ariana ya estamos planeando la fiesta. Compartimos no solo la despedida de
nuestros “veintis” sino, muchas maneras de ver las cosas, de encarar la vida, y
además somos las dos medio fanas de la limpieza, asi que para mi, la compa
ideal.
En India todo es cuestión de actitud.
Todo puede costar mucho, pero la
clave es relajarse, disfrutar la vida que es simplemente lo mejor que te puede
pasar, aprender a aceptar y amar lo que te pasa cada día, alegrarte cuando las
cosas te salen bien, y cuando se te pone cuesta arriba… la única solución es
agradecer que estás acá y que estas aprendiendo a vivir de una manera distinta,
con todo lo que ello implique.
El resto, es simplemente
increíble, como India.
Incredible India (India
increíble)