Esta es mi Maison, un espacio creado para compartir con mi familia, mis amigos, mis compañeros de la vida, y mis amigos por conocer... ¡Gracias por acompañarme!
02 noviembre 2011
6 consejos para ser más felices
A poner en práctica!
Tal Ben-Shahar, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, da un curso sobre felicidad y psicología positiva en el que enseña cómo lograr el estado de ánimo adecuado para desempeñarse de acuerdo con su potencial.
1. Permítase ser humano. Cuando aceptamos las emociones - como el miedo, la tristeza o la ansiedad - como naturales, somos más propensos a superarlas. Rechazar nuestras emociones, positivas o negativas, conduce a la frustración y la infelicidad.
2. La felicidad se encuentra en la intersección entre el placer y el significado. Ya sea en el trabajo o en el hogar, el objetivo es realizar actividades que sean personalmente significativas y agradables. Cuando esto no es posible, asegúrese de tener reforzadores de la felicidad , momentos a lo largo de la semana que le aporten placer como significado.
3. Tenga en cuenta que la felicidad depende principalmente de nuestro estado de ánimo, no del estado de nuestra cuenta bancaria. Salvo en circunstancias extremas, nuestro nivel de bienestar está determinado por aquello en lo que elegimos enfocarnos, y por nuestra interpretación de los acontecimientos externos. Por ejemplo, ¿Cómo vemos el vaso, medio lleno o medio vacío?¿Vemos al fracaso como algo catastrófico, o como una oportunidad de aprendizaje?
4. ¡Simplifique! Estamos, en general, demasiado ocupados tratando de hacer cada vez más actividades en menos tiempo. La cantidad influye en la calidad, y comprometemos nuestra felicidad cuando tratamos de hacer demasiado.
5. Recuerde la conexión mente-cuerpo. Lo que hacemos — o no hacemos — con nuestro cuerpo influye en nuestra mente. El hacer ejercicio regularmente, dormir lo suficiente y comer saludablemente lleva tanto a la salud física como mental.
6. Exprese agradecimiento cuando sea posible. Muy a menudo damos por sentado nuestras vidas. Aprenda a apreciar y a disfrutar las cosas maravillosas de la vida, desde las personas hasta la comida, desde la naturaleza a una sonrisa.
14 julio 2011
Disfruta tu café
Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor. Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable ´stress´ que les producía el trabajo y la vida en general.
El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más ecléctica: de porcelana, plástico, vidrio, cristal -unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas... Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado. Cuando lo hubieron hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo: ´Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo.
Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al ´stress.´ Continuó:
´Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café.
En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar las tazas de los demás. Ahora piensen en esto:
La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos.
A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café. ¡Disfruten su café! La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así pues, recuérdenlo:
* Vivan de manera sencilla.
* Tengan paz.
* Amen y actúen generosamente.
* Sean solidarios y solícitos
* Hablen con amabilidad.
El resto déjenselo la vida misma, y recuerden que: la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos ...
DISFRUTA TU CAFÉ...
23 enero 2011
21 enero 2011
La Ley del Desapego
No es vivir la vida más superficialmente, sino todo lo contrario: al tener mayor libertad interior, hasta para equivocarnos sin reprocharnos, la profundizamos más. Es disfrutar de los caminos más que de las metas.
Si ponemos el entusiasmo y la seguridad en valores externos siempre quedamos esclavizados al servicio de esos valores, sintiendo que valemos sólo por nuestras posesiones, de esta manera no tenemos plenitud ni felicidad en nuestras vidas.
Cuando nos conectamos con nuestro Sabio Interno y sentimos su sabiduría infinita, valoramos nuestra fuerza real, disminuimos nuestro apego y dependemos menos de las cosas materiales, lo cual no significa no tenerlas sino todo lo contrario: cuanto menos dependemos de ellas, más las tenemos a nuestro servicio.
También solemos sentir apego hacia las personas, lo que nos hace confundir amor o afecto con posesividad. Aquí el desapego nos va a permitir vivir los afectos con más profundidad, sin querer ser dueños de la otra persona.
Algo fundamental es desprenderse de los frutos de la acción. Esto a veces se interpreta mal. No significa regalar lo que obtenemos trabajando, sino independizarse de la ansiedad por el éxito o el fracaso antes de hacer alguna cosa. Como la mente es un poco aprensiva, insegura e inestable, suele tener más presentimientos de fracaso que de éxito, así magnetizamos con ondas negativas aquello que queremos que salga bien, por eso a la gente insegura, miedosa e indecisa las cosas le suelen salir mal. En cambio al despreocupado, que en realidad es desapegado, le suele ir bien porque se juega por su verdad, está contento por la acción en sí y no por el resultado, que si es positivo lo disfruta y comparte con quien pueda, y si es adverso no se angustia ni tiene miedo, sabiendo que sigue valiendo exactamente igual, porque eso depende de sus virtudes internas y no del resultado de su acción.
Otra forma de apego es cuando nuestra felicidad está en sentirnos superiores a los demás o en despertar cierta admiración por lograr cosas que otros no pueden. Es muy importante superar este sentimiento y poder sentirnos felices al ver la alegría de otros con quienes compartimos nuestros logros.
El desapego nos lleva a una nueva concepción del mundo, a una nueva asignación de los valores y a una nueva distribución de los afectos. En la ley del desapego está el secreto que nos lleva a la felicidad. Si no se entiende la ley del desapego en un sentido amplio, no hay forma posible de felicidad, porque en la medida en que estamos apegados estamos esclavizados, dependientes, y jamás alguien esclavizado y dependiente de lo externo puede llegar a ser feliz.
18 enero 2011
el banco del tiempo
No arrastra tu saldo día a día. Cada noche borra cualquier cantidad de tu saldo que no usaste durante el día. ¿Qué harías? ¡Retirar hasta el último centavo, por supuesto!
Cada uno de nosotros tiene ese banco. Su nombre es TIEMPO.
Cada mañana, este banco te acredita 86.400 segundos.
Cada noche, este banco borra, y da como perdido, cualquier cantidad de ese crédito que no hayas invertido en un buen propósito.
Este banco no arrastra saldos, ni permite sobregiros.
Cada día te abre una nueva cuenta.
Cada noche elimina los saldos del día.
Si no usas tus depósitos del día, la pérdida es tuya.
No se puede dar marcha atrás.
No existen los giros a cuenta del depósito de mañana.
Debes vivir en el presente con los depósitos de hoy.
Invierte de tal manera, de conseguir lo mejor en salud, felicidad y éxito.
El reloj sigue su marcha.
Consigue lo máximo en el día.
Para entender el valor de un año: pregúntale a algún estudiante que perdió el año de estudios.
Para entender el valor de un mes: pregúntale a la madre que alumbró un bebé prematuro.
Para entender el valor de una semana: pregúntale al editor de un semanario.
Para entender el valor de un día: pregúntale a los amantes que esperan encontrarse.
Para entender el valor de una hora: pregúntale a quien debe cuidar a un enfermo.
Para entender el valor de un minuto: pregúntale a una persona que perdió el último tren.
Para entender el valor de un segundo: pregúntale a una persona que evitó en un instante un accidente.
Para entender el valor de una milésima de segundo: pregúntale a la persona que ganó una medalla de oro en las olimpíadas.
Atesora cada momento que vivas.
Y atesóralo más, si lo compartes con alguien especial.
Ayer es historia.
Mañana es misterio.
Hoy es una dádiva.
02 enero 2011
the pain door
JL a LD
