17 mayo 2010

Un dia como hoy, dos años atrás

(Parte de este texto ya fue escrito)

Un 17 de Mayo de 2008 por la tardecita, me tome un avión. Y confieso que no puedo creer que hayan pasado 2 años desde entonces. Desde esa tarde en que agarre una mochila, me despedí de todo y todos acá, y me fui de gran caminata (sin lujos) por el continente. En esta caminata yo no tenía ni santos ni brujos que me protegieran, pero tenia algo mucho mejor que eso, tenía a dos grandes hombres, que me enseñaron lo que es vivir en compañía, el arte de compartir y la magia de decidir en grupo. Sin ellos, nada.

Impensado el miedo que yo tenía antes de irme. Sentía algo parecido a ir a rendir sin estudiar, a casarse sin conocer al novio, a parir sin haber hecho el curso pre-parto… (Ninguna de estas tres cosas las hice en mi vida pero no importa, la cuestión es que sentía mucho miedo)

Me embarcaba en algo que jamás había pensado que podría hacer. Loca.

No tenía idea de lo que me esperaba, de que demonios me iba a pasar a mí, si extrañaría, si me divertiría, que loco, me acuerdo y me viene como una sensación de vacío al cuerpo. Y todo lo que le siguió a eso fue tan pero tan increíble y opuesto que no puedo creer haber sentido eso alguna vez. La incertidumbre mata. Comprobadísimo. La incertidumbre mata. Siempre.

Los preparativos se hacían cada día más densos, las preguntas, las vacunas…
Pero el día llego y el nudo en la garganta era del tamaño de un huevo de avestruz.
Ya no había vuelta atrás…estaba ahí, vamos, adentro, embarque.


Cuando llegue a Ezeiza me preguntaron si podía viajar al día siguiente, que había una lista de espera enorme, con gente que necesitaba viajar con urgencia, que si podía esperar un día mas para irme, que si tenia apuro por viajar esa noche, me daban USD 300 y la noche de hotel, todo. Le dije que no. La urgencia venia por partida doble, mía y de los chicos, que me estaban esperando en Lima gastando más de 10 USD por noche en el Flying Dog de Miraflores (carísimo para nuestra economía viajera)

Así que ahora si…chau y me fui. Lagrimas por todos lados. Ni que me fuera a la guerra…

La casi mitad del año que siguió fue el principio de una nueva etapa de mi vida.
Países como Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, México y un visita a amigos en Miami, me llenaron el alma de recuerdos que nunca voy a poder sacar de mi cabeza ni mi corazón. Ese viaje no me lo voy a olvidar nunca.

Nuestros hijos y nietos escucharan las historias, verán las fotos, sentirán los olores y la música del continente americano a través de nuestros cuentos. Las personas que conocimos, las experiencias que vivimos, los buenos y malos momentos que atravesamos, nos marcaron por siempre.

Hoy, dos años después, me encuentro a veces mirando una y otra vez las fotos de estos lugares por los que pasamos. A muchos querría volver. Sin dudas, viajar te genera una sana adicción a salir del lugar de todos los días y conocer suelos lejanos, o no tan lejanos. Salir.
Salirte de vos, e ir al encuentro de algo que no te pertenece, que no forma parte de tu cotidianeidad.


Aprendí que viajando tu cerebro automáticamente se expande, y sin caer en la frase típica de “viajar te abre la cabeza”, puedo decir que claramente, viajar es mucho más que eso, viajar sencillamente…te parte al medio.

Me encantaría saber que estas pensando ahora, si, vos, que estas leyendo esto,
¿Que estas pensando?
¿Estas pensando en irte?
¿Estas pensando en que?
¿Me preguntas si lo volvería a hacer?
Ahora te pregunto yo...
¿Que pensas?

MJL 17-05-2010

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