Dios los bendice con su amor eterno hoy y todos los días.
Les regala la posibilidad de dar y recibir amor en Su nombre.
El amor es un milagro que se dará cada mañana cuando se despierten y agradezcan a Jesús la oportunidad que les ofrece, una vez más, de compartir la vida juntos.
Dar amor es la mejor manera de agradecerle a El por ese regalo.
Dar amor honra y enorgullece a quien lo brinda.
Recibir amor se convierte entonces en un acto de suprema humildad que los obliga a estar abiertos, atentos y receptivos.
El amor los vuelve sensibles ante el sufrimiento y las debilidades ajenas, fuertes ante las adversidades y el dolor, compasivos y pacientes ante los conflictos.
Amar a alguien implica comprometerse profundamente con su desarrollo personal, emocional y profesional.
Amar requiere valentía, para poder transmitir ese amor y contagiar a todos de ese sentimiento genuino y puro.
Amar significa dejar el propio ego a un lado y disfrutar de compartir en lugar de imponer.
Amar los hace libres, los dignifica, les devuelve la paz al corazón, los hace crecer.
San Agustín dijo: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor”
Para Ine y Mati
MJL
Sept/10
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