Vivir con desapego es vivir con libertad interior todo lo que sentimos que es positivo, disfrutando plenamente y tratando de crecer. Festejando aquello que nos sale bien, y utilizando como crecimiento lo que sale mal, sin engancharnos con angustia y depresión con las cosas que no nos salen como deseamos, viviendo plenamente el momento presente.
No es vivir la vida más superficialmente, sino todo lo contrario: al tener mayor libertad interior, hasta para equivocarnos sin reprocharnos, la profundizamos más. Es disfrutar de los caminos más que de las metas.
Si ponemos el entusiasmo y la seguridad en valores externos siempre quedamos esclavizados al servicio de esos valores, sintiendo que valemos sólo por nuestras posesiones, de esta manera no tenemos plenitud ni felicidad en nuestras vidas.
Cuando nos conectamos con nuestro Sabio Interno y sentimos su sabiduría infinita, valoramos nuestra fuerza real, disminuimos nuestro apego y dependemos menos de las cosas materiales, lo cual no significa no tenerlas sino todo lo contrario: cuanto menos dependemos de ellas, más las tenemos a nuestro servicio.
También solemos sentir apego hacia las personas, lo que nos hace confundir amor o afecto con posesividad. Aquí el desapego nos va a permitir vivir los afectos con más profundidad, sin querer ser dueños de la otra persona.
Algo fundamental es desprenderse de los frutos de la acción. Esto a veces se interpreta mal. No significa regalar lo que obtenemos trabajando, sino independizarse de la ansiedad por el éxito o el fracaso antes de hacer alguna cosa. Como la mente es un poco aprensiva, insegura e inestable, suele tener más presentimientos de fracaso que de éxito, así magnetizamos con ondas negativas aquello que queremos que salga bien, por eso a la gente insegura, miedosa e indecisa las cosas le suelen salir mal. En cambio al despreocupado, que en realidad es desapegado, le suele ir bien porque se juega por su verdad, está contento por la acción en sí y no por el resultado, que si es positivo lo disfruta y comparte con quien pueda, y si es adverso no se angustia ni tiene miedo, sabiendo que sigue valiendo exactamente igual, porque eso depende de sus virtudes internas y no del resultado de su acción.
Otra forma de apego es cuando nuestra felicidad está en sentirnos superiores a los demás o en despertar cierta admiración por lograr cosas que otros no pueden. Es muy importante superar este sentimiento y poder sentirnos felices al ver la alegría de otros con quienes compartimos nuestros logros.
El desapego nos lleva a una nueva concepción del mundo, a una nueva asignación de los valores y a una nueva distribución de los afectos. En la ley del desapego está el secreto que nos lleva a la felicidad. Si no se entiende la ley del desapego en un sentido amplio, no hay forma posible de felicidad, porque en la medida en que estamos apegados estamos esclavizados, dependientes, y jamás alguien esclavizado y dependiente de lo externo puede llegar a ser feliz.
TOTALMENTE de acuerdo con tu comentario.. vivir intensamente el hoy, disfrutando de cada instante como si fuera el último. Beso grande
ResponderEliminarKipling dijo en su poema "Si"
ResponderEliminar"Si ni el triunfo ni el desastre menguan tus ardores y los tratas lo mismo que a dos impostores"...
El desapego es muy utilizado por el budismo. El budismo extremo implica la muerte total del deseo lo que evitaría el sufrimiento. Tema complicado ya que si todo el mundo tuviera desapego total la humanidad desaparecería.
El desapego es dejar ir, aceptar que hay personas que pasan por nuestra vida como actores de reparto y que nuestra vida nos pertenece ya que a nadie más le interesa.