Lo que me está sucediendo últimamente es que no puedo dejar de pensar.
Pienso en todo. Converso internamente. Conmigo misma. Lucho contra mis propios pensamientos, tengo serias peleas con mis parámetros de vida, con mis ideales, con mis estructuras y modelos mentales. Combato yo-contra-yo todos los días. Comparo. Mido. Critico. No entiendo. Comprendo. Acepto. No acepto. No lo puedo creer. Me saco de mis casillas. Aprendo. Amo y odio al mismo tiempo.
Este país me esta exigiendo exprimir la mente las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Los tópicos son variados: el papel de la mujer, el matrimonio arreglado, el amor, el aprender a amar, el temor al extranjero, el sentimiento de inferioridad, la cultura, el contraste, las decisiones de vida, la familia, la competencia en el trabajo, la diversidad, la apertura mental, la mentira, la sumisión, las oportunidades, los hijos, el respeto por las decisiones familiares, la preocupación por el futuro...y así puedo seguir todo el día.
Al analizar y comparar esta cultura apasionante como distinta, llego a la conclusión de que valoro día a día la independencia que tengo, y no hablo de dinero. Hablo de libertad de espíritu.
Mi espíritu es libre.
Hablo de libertad de pensar, de opinar, de amar a quien yo quiero, no a quien mis padres eligen por mi, por ejemplo.
Hablo de libertad de expresión, de elección, de independencia del corazón.
Soy independiente, ademas de ser de independiente.
Soy libre. Nadie me dice que hacer ni que decir.
Soy libre para elegir.
Soy libre para pensar, decir, hacer, obrar de la manera que se me antoja, cada día de mi vida, sin excepción alguna.
Decido qué hacer, dónde, con quién.
Decido cuando viajar, donde ir, con quien compartir mis días, todo.
Nadie me impone nada, ni en casa ni en el trabajo.
Soy feliz de aprender de esta cultura cada día.
Y soy más feliz aún por ser Latina.
Y más feliz aún por ser Argentina.
Por poder elegir, sin que me digan que hacer.
Y nada tiene que ver con el dinero, esto tiene que ver con cómo me siento por dentro.
Soy LIBRE porque me siento LIBRE. Nadie me ha dado esta libertad, sino que la construí yo sola, me la armé de a poquito con los años y con mis formas de pensar y hacer.
Estoy profundamente enamorada de mi LIBERTAD!
Amén!
Cierto Julie, no hay nada mas preciado que la libertad! Me encanto eso de que hablas constantemene con vos misma! Ja Ja! Yo hago lo mismo, me peleo conmigo misma!! jajajaj!! estamos cucus!
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